**Sergio Fernando Guerrero Vallejo**
Hola, un saludo desde Ecuador. Mi pregunta es la siguiente. Si el cine documental intenta mostrar “la realidad tal como es”, ¿crees que el trabajo de dirección de arte, que por definición organiza, compone y hasta interviene visualmente esa realidad, crees que puede llegar a cambiar la verdad que el documental intenta contar? ¿Ha pasado alguna vez eso?
**Juan Agustín Mancebo Roca**
En primer lugar, muchas gracias por tu ponencia. Sobre los documentales contemporáneos, ¿me podrías sugerir algún otro aparte de los que citas en la ponencia? Me ha parecido muy sugerente e invita a revisar también los clásicos. Gracias
**Karen Calderón Urbina**
¡Hola, Sergio! Mucho gusto saludarte y gracias por tu pregunta. Te respondo: Cada realidad presentada en un documental es la verdad que nos cuenta cada director/a desde su propia mirada. En ese sentido la dirección de arte no intenta cambiar la verdad del documental, más bien ha estado presente siempre ayudando a contar esa verdad bajo los diferentes parámetros que propongo -dirección de arte implícita, negada o negociada-, por lo que la termino definiendo como la autoconsciencia del documental.
**Karen Calderón Urbina**
¡Hola, Juan! Mucho gusto en saludarte y gracias por tu pregunta. En lo referente al paradigma contemporáneo que propongo, en donde su dirección de arte es negociada, por lo que finalmente se llega a admitir y permitir la integración de la dirección de arte en el cine de no ficción, viéndose reflejada en los créditos, puedo sugerirte algunos títulos como: María T-ta (2018), Lo que no pude contar (2020), Cartas de amor para una ícona (2019), Berlanga, fanáticamente contradictorio (2025) o la serie documental Megamix Brutal (2024). Hay muchos tipos de documentales, por lo que también dependerá de lo que gustes. Gracias!
**Sergio Fernando Guerrero Vallejo**
Hola, el tema es muy interesante, una mirada puede decir mil cosas, de hecho una mirada jamás miente. Mientras veía el video, me pregunté si esta “mirada” no habla tanto del sujeto que observa como de la persona detrás de la cámara. ¿Crees que, incluso sin darnos cuenta, siempre estamos dejando un rastro emocional nuestro en lo que encuadramos y cómo lo mostramos?
**Begoña Siles Ojeda**
Estimado Sergio.
**Begoña Siles Ojeda**
Estimado Sergio. Una de las características del relato cinematográfico, tal y como señalan André Gaudreault y Francois Jost, es:«La percepción del relato «irrealiza» la cosa narrada».Por tanto, la mirada subjetiva, tanto del creador como del observador orienta la representación y la lectura. Considero que el cuadro de Magritte,»Esto no es una pipa» (1929) concentra metafóricamente esta idea. Michel Foucault trató en su ensayo homónimo poéticamente esta idea. Gracias por la pregunta.
**Sergio Fernando Guerrero Vallejo**
Hola. Como apasionado de la fotografía, me centré en el tema de los planos en el cine. Si un encuadre y un ángulo pueden hacer que un personaje parezca poderoso, pequeño o distante, ¿hasta qué punto el cine nos está entrenando a mirar a las personas reales de la misma forma? Es decir, ¿podemos estar aprendiendo, sin darnos cuenta, a juzgar a los demás según “ángulos” visuales que el cine nos enseñó primero?
**Jordi Revert Gomis**
Hola, Muchas gracias por la pregunta. En mi opinión, no habría que asumir de antemano que el cine nos está enseñando a mirar o a juzgar, pues sería atribuirle una función que no siempre se cumple. Por supuesto que hay cine dispuesto al didactismo o al prejuicio, pero eso no significa que se trate de algo inherente a las imágenes. Creo que las imágenes, como en el caso de Akerman, pueden ser depositarias de una mirada honesta, que porta consigo la ética, el bagaje e incertidumbres de su autora. Sus trabajos se abren a la performatividad de los espacios y del tiempo, a su experiencia, y no están interesados en guiar el discurso en un sentido o en otro con el público en mente. ¡Saludos cordiales!
**Alejandra del Barrio Cabello**
Hola, Jordi. Muy interesante, Chantal Akerman es una de las mejores cineastas. ¿Considera que el tratamiento del espacio en el cine de Chantal Akerman puede entenderse como una forma de resistencia a las convenciones narrativas, y de qué modo su lenguaje fílmico reivindica una mirada crítica? Muchas gracias.
**Jordi Revert Gomis**
Hola, Alejandra. Muchas gracias por la pregunta. Desde luego que sí. Todo el cine de Akerman está construido como forma de resistencia a esas convenciones narrativas que mencionas, y eso desde luego incluye el tratamiento del espacio y el tiempo. En «Chantal Akerman. From Here», una entrevista filmada a la directora, esta decía que no disfrutaba de aquellas películas que se pasaban «volando», ya que sentía que le habían robado el tiempo. Ella, en cambio, prefería hacer sentir cada minuto a su público. Esto habla muy a las claras de su concepción del cine, que en esta primera etapa queda manifiesta tanto en los documentales citados como en «Jeanne Dielman», en la que lo importante es todo aquello que no quedaría registrado en una narrativa canónica: los gestos de una trabajadora del hogar, su aburrimiento, su silencio, su soledad y su hastío.
**Uryen Blánquez**
Hola, Jordi, felicidades por la intervención. Gracias por la bibliografía referente al giro subjetivo, me vendrá bien ya que es un tema que me interesa mucho, tanto en Akerman como, por ejemplo, otros contemporáneos suyos como Philippe Garrel. ¿Qué otras referencias consideras más relevantes en torno a la retórica del cine de no ficción? Gilberto Pérez pone en cuestión en su libro The Material Ghost dicha noción, argumentando que todas las películas cuentan con aspectos ficcionales y documentales, y que lo importante está en qué elementos destacan más en cada caso. ¿Sabes de algún texto que vaya en esa dirección? ¡Gracias!
**Jordi Revert Gomis**
¡Gracias por la pregunta! Efectivamente, es el gran tema en lo que a los estudios del cine de lo real se refiere. Y la conclusión siempre acaba siendo, por lo general, la misma: la distinción entre ficción y no ficción, más allá de determinados códigos, tiene mucho de artificio, pues toda película de ficción es en realidad un documento de su rodaje y toda película de no ficción necesita de cierto grado de ficción para imaginarse y construirse. En mi opinión, quienes mejor han topografiado recientemente la propia naturaleza del género o sus estrategias de veridicción son Zumalde y Zunzunegui, en particular en su «Ver para creer. Avatares de la verdad cinematográfica» (Cátedra, 2019), donde crean una clasificación, creo yo, bastante más funcional que la de Nichols. También tienen un artículo en L’Atalante sobre regímenes referenciales que es estupendo.
**Joaquín Jordán del Río**
Hola, Jordi, muchas gracias por tu ponencia. Quería preguntarte sobre el yo subjetivo o relatos en primera persona. En concreto, en su relación con el cine de no ficción y la posibilidad de convertirse en un dispositivo que legitima el relato al «documentalizar» esa necesidad de verdad. Inscritos en contextos de memoria e identidad, esos relatos posibilitan enfrentarse a lo hegemónico y, por tanto, a una verdad institucionalizada. ¿Cómo es esta relación con lo político en el caso de Akerman? Gracias.
**Jordi Revert Gomis**
Gracias, Joaquín. Creo que hablar de política en Akerman es hablar de políticas del cuerpo, de visibilizar lo invisible, y eso pasa por hacer de las imágenes un fuero en el que se atiende a aquello que no tiene cabida en los relatos hegemónicos. En ella caben gestos íntimos o banales, la procrastinación, el aburrimiento, la exploración atenta del propio cuerpo, la reflexión sobre el deseo, la conversación que no va a ninguna parte. Esa, creo , es la materia política de su cine. Y parte de su fuerza es que incluso su manera de contar todo eso se debe más a las dudas y a la intuición que a la certeza y la planificación, por lo que al final la forma elegida para el relato constituye una contravención mismas a conceptos cerrados de entender la narración. Las imágenes de Akerman no reclaman una verdad, sino que permanecen abiertas a la exploración, la incertidumbre y el diálogo
**Karen Calderón Urbina**
¿Crees que, en el estilo de Akerman, ella a través de las necesidades plástico-espaciales de las que haces referencia, inconscientemente hacía algo de dirección de arte?
**Jordi Revert Gomis**
¡Buena pregunta! No sé si llamarlo dirección de arte, pero ciertamente sí que precisaba de la arquitectura para colocar la cámara en un punto o en otro. Había, desde luego, mucho de intuición (ella insistía mucho en esto).
**Karen Calderón Urbina**
Gracias por tu amable respuesta, y por tu interesante ponencia! Felicidades!
**Joaquín Jordán del Río**
Gracias, Jordi. Supongo que de eso tratan las narrativas visuales: de explorar lenguajes partiendo de una necesidad de transformación. Esas exploraciones, para serlo, han de estar llenas de invertezas y esa ya es una verdad. Saludos
**Sergio Fernando Guerrero Vallejo**
Hola, un saludo y gracias por topar un tema lleno de debate y opiniones divididas, más aún hoy que este tema va a tener un nuevo auge debido a un podcast. Si un documental termina siendo un discurso sobre la realidad y no simplemente un reflejo de ella, ¿hasta qué punto el cineasta tiene la responsabilidad de ser transparente sobre sus propias opiniones, valores e interpretaciones, sabiendo que su trabajo puede modelar lo que el público cree que es verdad o realidad? ¿Es ético modificar o seleccionar partes de la realidad para contar una historia más poderosa o que sea más vendible?
**Alejandra del Barrio Cabello**
Hola Elena, muy interesante lo que planteas en tu ponencia. ¿Qué tipo de estrategias formales consideras que podrían ser más eficaces para evitar esa reactivación de la violencia simbólica en este tipo de documentales? Muchísimas gracias.
**Elena Oroz**
Muchas gracias por la pregunta. Yo diría que no hay recetas universales, pero sí me parece importante cualquier mediación formal que introduzca una cierta distancia crítica respecto a esas imágenes y que tenga en cuenta algo fundamental: el daño que todavía hoy pueden seguir produciendo en determinados públicos. En ese sentido, me parece muy sugerente el trabajo de Mette Hjort, que precisamente da bastantes claves para pensar cómo reutilizar estas imágenes sin ignorar su carga violenta. Y luego también creo que es interesante que muchas de estas películas, además, no intentan resolver del todo esa violencia de la representación —entre otras cosas porque están hechas desde un punto de vista español—, sino más bien mantenerla como una cuestión abierta. Pero sí, sin duda, es un tema muy amplio, y creo que ahí el trabajo que citaba resulta especialmente útil.
**Sergio Fernando Guerrero Vallejo**
Si al ver España a través de la cámara de Orson Welles uno no ve solo un lugar geográfico sino una construcción de ideas, símbolos e historias, ¿qué tan lejos crees que está esa “España mitificada” de la realidad de la gente que vive ahí? ¿Y qué nos dice eso sobre la responsabilidad de los creadores cuando transforman culturas y lugares en imágenes para el mundo?
**Juan Agustín Mancebo Roca**
Muy interesante. La verdad, después de escucharte, voy a intentar ver los capítulos y espero leer tu ponencia escrita. Un saludo
**Ricard Carbonell i Saurí**
Muy buenas, Álvaro. Muchas gracias por presentar estas joyas documentales de Welles. Aparte de su pose de turista norteamericano y esa “pose teatral” que acomentas, me parece magistral el momento en el que saca la cámara en la plaza de toros, justo en la mitad del documental, pasando a convertirse en el punto de vista de esa “mirada mediada”. ¿No crees que, de haber utilizado su voz en off (como en The Basque Countries u otras obras suyas), el resultado completo habría sido mejor? ¿O es precisamente un efecto pensado para resaltar esa integración en la plaza?
**Begoña Siles Ojeda**
Estimado Álvaro.»¿En qué medida la construcción de una imagen mítica y atemporal del pueblo vasco, presente tanto en la mirada extranjera de Orson Welles como en el documental, «La pelota Vasca, la piel contra la piedra» (2003) de Julio Medem, actúa como un mecanismo estético que idealiza la identidad cultural a riesgo de desdibujar la complejidad de su realidad histórica y política?
**Álvaro Giménez Sarmiento**
Muchas gracias, Juan Agustín. Espero que disfrutes de los tres episodios si tienes la oportunidad de verlos. Son muy reveladores.
**Álvaro Giménez Sarmiento**
Estimado Sergio. Me parecen muy interesantes tus preguntas. Respondo primero a la segunda. Cuando hablas de la responsabilidad de los creadores, creo que es muy importante reflexionar sobre lo que eso significa. La responsabilidad de un creador no es la misma que un historiador, por ejemplo. El creador intensifica determinados aspectos normalmente para hablar de aquello que le interesa/perturba/inquieta/fascina, pero no tiene una responsabilidad científica. Sí que es cierto que hay un compromiso por parte del creador al presentar estas piezas como documentales, pero eso no le obliga a hablar de todas las dimensiones de esa realidad, sino solo de las que a él o ella le interesan. De hecho, en la ponencia se recalca que esta construcción de España es tan importante por lo que cuenta como por lo que omite.
**Álvaro Giménez Sarmiento**
Sobre la primera pregunta, comentar que en mi estudio planteo que esa diferencia es bastante relevante, sobre todo teniendo en cuenta que aquella España vivía en un régimen franquista donde determinadas libertades estaban cercenadas. De hecho, en mi estudio esa distancia es una de las cuestiones más relevantes, sobre todo teniendo en cuenta que Welles fue muy beligerante con el régimen de Franco desde el final de la contienda hasta mediados de los años 50. En otro de mis estudios sobre este tema argumento que esa posición se debe a la búsqueda de financiación para algunos de sus proyectos cinematográficos. España se proyectaba como plató internacional donde Welles podía encontrar soporte económico.
**Álvaro Giménez Sarmiento**
Estimada Begoña. Tu apreciación me parece muy interesante. Sí que es cierto que el documental de Medem usa la pelota vasca como mecanismo mitificador. Tal vez, y no sé si opinas lo mismo, donde difieren son en los objetivos. Quizá el documental de Medem tiene una intencionalidad política, mientras que en el de Welles es más lúdica. De hecho, esa posición apolítica es uno de los elementos más relevantes de mi estudio, sobre todo teniendo en cuenta que apoyó fervientemente la causa republicana hasta mediados de los años 50. En otros estudios trato de desvelar las razones de esa omisión. Si necesitas más información no dudes en contactarme.
**Álvaro Giménez Sarmiento**
Estimado Ricard. Muchas gracias por tus palabras. Es cierto, justo en ese momento la mediación ya no se expresa solo a través del comentario, sino también a través de su propia mirada mediada por la cámara cinematográfica. Ya no vemos solo lo que Welles cuenta, sino también cómo mira, desde qué lugar mira, y cómo esa mirada está construida. En mi opinión se trata de una decisión totalmente deliberada y muy consciente, donde el autor se materializa como punto de vista. Esto es algo habitual en el cine documental de Welles, donde el dispositivo cinematográfico está muy presente. Un saludo.
**Sergio Fernando Guerrero Vallejo**
Muy buen tema, va al grano en temas de actualidad. Si usar tecnologías como bodycams o estrategias de montaje puede transformar lo que llamamos “evidencia” en una producción audiovisual, ¿crees que la forma en que elegimos grabar la realidad (ángulo, dispositivo, montaje) puede convertirse en una nueva forma de verdad, distinta de la realidad misma? ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a aceptar esa “verdad cinematográfica” como si fuera la realidad real?
**Alejandra del Barrio Cabello**
Hola, Sergio, muchas gracias por tu pregunta. En el documental, creo que no hay una verdad absoluta. El plano en sí mismo ya es un punto de vista y ya es la verdad del o la cineasta. En «La vecina perfecta», el punto de vista se crea desde el montaje y en la selección de plano de las bodycams, ya que aquí se usas unas imágenes que no han sido creadas para ser vistas. Muchas gracias.
**Álvaro Escobar Ruano**
Interesantísimo el tema y de gran actualidad. ¿Pensáis que este tipo de cámara al no ser manipulada por los y las agentes, al estar de algún modo adherida al uniforme, es decir, como un elemento que separa a la persona de su labor, como separar al artista de su obra, haciendo así de mero intermediario entre la institución y la escena de los hechos, consigue una mayor aceptación y naturalización de la escena y sus componentes que si la cámara fuera portada o manipulada de forma intencional por los y las agentes?
**Álvaro Escobar Ruano**
¿Podríais compartir algo de bibliografía al respecto? Gracias
**Alejandra del Barrio Cabello**
Hola Álvaro, claro, aquí te dejamos alguna de la bibliografía que hemos usado: Bruzzi, S. (2016). Making a genre: The case of the contemporary true crime documentary. Taylor & Francis Group. Buozis, M. (2017). Giving voice to the accused: Serial and the critical potential of true crime. Communication and Critical/Cultural Studies, 14(3), 254-270. [link src=»https://doi.org/10.1080/14791420.2017.1287410″]
**Alejandra del Barrio Cabello**
Hola Álvaro, claro, aquí te dejamos alguna de la bibliografía que hemos usado: – Bruzzi, S. (2016). Making a genre: The case of the contemporary true crime documentary. Taylor & Francis Group. – Clares-Galiván, J., Merino, C., & Neira, E. (2019). La revolución over de top. Del vídeo bajo demanda (VoD) a la televisión por internet. Editorial UOC. – Frost, R. (2015). Identity and ritual: The american consumption of true crime [Doctor of Philosophy in Rhetoric, Theory and Culture, Michigan Technological University]. [link src=»https://doi.org/10.37099/mtu.dc.etdr/17.»] – Colburn, R. (2025, October 21). Where was “The Perfect Neighbor” filmed? All about how the Netflix doc compiled its shocking bodycam footage. Yahoo Entertainment. Si estás interesado no dudes en contactar con nosotras y te ampliamos más. Muchas gracias
**Mar Martín Hidalgo**
Hola Álvaro, absolutamente. Sí, en general la bodycam favorece una mayor aceptación y “naturalización” porque, al ir adherida al uniforme, produce un efecto de registro automático y poco autoral (hay encuadres imperfectos, movilidad corporal, apariencia de captura no planificada). Ahora bien, esa neutralidad es relativa: la imagen sigue siendo un punto de vista operativo e institucional (qué se graba depende de decisiones de activación de los agente, contexto y posición del agente) y el archivo resultante tampoco es “neutro” socialmente, porque las interacciones policiales están racialmente desproporcionadas: los datos del Stanford Open Policing Project muestran que los conductores negros son detenidos a tasas más altas que los blancos en muchos contextos, de modo que el conjunto de encuentros registrables ya parte de una vigilancia desigual.
**Álvaro Escobar Ruano**
muy útil todo, muchas gracias
**Sergio Fernando Guerrero Vallejo**
Mi pregunta va dirigida directamente a Paola. Al desarrollar tu ponencia y explorar cómo las imágenes y narrativas audiovisuales representan realidades y construyen sentidos, ¿hubo alguna experiencia personal,un momento, una película o una conversación que te hizo darte cuenta de que la forma en que vemos y contamos historias puede cambiar la forma en que vivimos tu propia vida? ¿Cómo te marcó eso personalmente?
**Paola Lagos Labbé**
Buenos días, Sergio. Antes que todo, muchísimas gracias por tu interés y tu pregunta. Definitivamente, sí; mi manera de aproximarme a mis intereses investigativos sin duda está marcada por mi experiencia vital. En primer lugar, la pasión por un tipo de documental que se enmarca en la dimensión de la autorrepresentación; un cine de cartas, diarios de vida, retratos, autorretratos, que elaboran subjetividades e intimidades siempre en diálogo con lo público, lo político y lo histórico. Películas que se espejean con nuestras propias vidas que, como las de todos, siempre transitan en ese umbral. Dentro de aquellas formas documentales, mi propia experiencia como migrante resuena en la experiencia de realizadores/as que han vivido de algún modo tránsitos en los que la dislocación, la desterritorialización, el desarraigo o el bi-arraigo, han modulado sus identidades. (Continúa)
**Paola Lagos Labbé**
En ese contexto, tal vez mis primeros encuentros significativos con un tipo de cine que desenvuelve estas problemáticas desde la experimentación poética (y desde luego desde las huellas que la extranjería imprime en la oralidad a través de acentos, nomadías lingüísticas, etc.), fueron con los diarios de Jonas Mekas y David Perlov, este último a quien dediqué muchos años de estudio y sobre cuya obra publiqué el libro “La imagen bisagra como pensamiento cinematográfico intersticial” (Ed. Shangrila, 2024).
**Elena Oroz**
Felicidades Paola por tu comunicación me ha parecido extraordinaria por el nivel de análisis y también por por toda la referencias para pensar la voz en el en el documental o en el en el ensayo no tengo realmente ninguna pregunta simplemente quería felicitarte y nada me y me pondré a buscar la película que que no la conocía así que gracias también por descubrirla.
**Paola Lagos Labbé**
Elena, querida; muchas gracias por tu generosa retroalimentación! Llevo un tiempo abocada a pensar la dimensión sonora, oral y vocal en el documental / ensayo, y la verdad es que me tiene entusiasmadísima. He publicado alguna cosa por ahí y, además, hace un tiempo coordiné un número en Comparative Cinema sobre el tema: “ The Body of the Voice: Orality as Sound and Performative Expression in Non-Fiction Film” (Vol. 12 No. 22, 2024), por si te interesa curiosear. Vengo llegando del trabajo y reconozco que no he podido mirar aún tu ponencia, pero he copiado los links de youtube y espero darme un tiempo este fin de semana para ver la tuya y un par más que también me interesan muchísimo. Aprovecho de hacerte llegar un abrazote!
**Mar Martín Hidalgo**
Hola Joaquín, me ha encantado tu propuesta, muchas gracias. Te quería pedir, si tuvieras conocimiento, alguna bibliografía sobre paisaje sonoro de archivo. Me interesa mucho tu enfoque y creo que son, cada vez más, nuestras formas de interacción documental predominante. Te escribo aquí además, por si te interesa, la obra de una artista que a mí me ayudo mucho en mi trayectoria: Anaïs Florín. Su trabajo sobre L’horta en Valencia fue muy referente para mí como estudiante de Bellas Artes al tratamiento del archivo documental. Muchas gracias!
**Joaquín Jordán del Río**
Hola, Mar, gracias por tu comentario. Cómo el trabajo con lo sensorial nos modifica y altera las metodologías y las propias investigaciones me parece determinante. En este sentido, atender al espectador y a las causas mismas del trabajo con lo audiovisual se convierte, a mi juicio, en primordial. Respecto a tus intereses, me parece interesante el trabajo que centraliza Josep Cerdà i Ferré en la Universidad de Barcelona y el máster en Art Sonor. Para referencias más concretas, quizás podemos contactar por privado. Un saludo.
**Álvaro Giménez Sarmiento**
Estimado Ricard. Mi más sincera enhorabuena por su fantástica ponencia. Me parece muy reveladora del trabajo de Paradjanov. No conocía estas películas y me gustaría visionarlas con más detalle. Aun así, me gustaría plantearle algunas cuestiones. En su análisis, ¿la música y la artesanía deben entenderse principalmente como temas representados o como matrices formales que organizan ya la mirada de Paradjanov? Y, en ese sentido, ¿ve en estos documentales una antesala clara de su poética posterior?
**Ricard Carbonell i Saurí**
Querido Álvaro. Muchas gracias por sus comentarios. Respondiendo a sus preguntas: A priori, la música y la artesanía de estos documentales podrían entenderse efectivamente como temas representados. Pero si se comparan con el futuro cine artístico de Paradjanov, son más bien, como usted apunta, matrices formales que organizan – y profetizan – la mirada futura de Paradjanov. Es en ese sentido que me parecen especialmente reveladores, y que se revelan «como antesala de su poética posterior». «Manos doradas» es el más ilustrativo de ello. Los puede visionar en la leyenda del vídeo de Youtube. ¡Saludos!
**Fran Mateu**
Buenas tardes Blanca, felicidades por su propuesta. Me gustaría preguntarle qué valoración le merecen los documentales “dramatizados” como proceso de investigación, ya que estos podrían ser útiles parcialmente para llevar a cabo investigaciones a través de la propia experimentación, orientada, en este caso, hacia la alteración del entorno. En la primera etapa del cine, directores como Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack llevaron a cabo este tipo de procesos, además del propio Robert J. Flaherty y su clásico “Nanook of the North” (1922). Un saludo.
**Joaquín Jordán del Río**
Muchas gracias, Blanca. Me interesa tu aproximación a lo documental y a partir de tu ponencia, me quisiera profundizar en cómo el audiovisual transita de ser un mero producto de formalización estética a convertirse en una herramienta de estudio y acción social. ¿Cómo gestionas la tensión entre la estetización de la imagen y su función como dispositivo crítico, y de qué manera la auto-situación del autor (desde la autoetnografía) redefine la relación de alteridad con el sujeto investigado en un cine de corte epistemológico. ¿De qué manera los vínculos que la imagen crea en el proceso son elemento de transformación de esa «imagen luciérnaga» que no busca la espectacularidad, sino el resplandor de la resistencia y lo no nombrado? Gracias y un saludo.
**Mar Martín Hidalgo**
Hola Blanca, muchas gracias por tu propuesta. Me interesa muchísimo tu enfoque y tus referentes. Yo, como artista plástica y visual, que también investigo el documental como práctica artística me pregunto mucho: Para mí, el montaje en el documental tiene una función decisiva como creadores. El guion no participa de forma tan decisiva para mí mientras que sí lo hace el montaje porque se tomarán ahí decisiones vitales para la película. ¿Crees que en documental puede un creador desvincularse totalmente de este aspecto? Muchas gracias!
**Bienvenida Araceli Parres**
Hola, muchas gracias por la ponencia, me ha parecido muy sugerente, especialmente en la forma en que abordas la relación con el espectador en torno al tema de los juegos de azar donde he podido publicar alguna investigación. Me ha hecho pensar en hasta qué punto los dispositivos narrativos que utilizamos no solo estructuran la historia, sino que también condicionan la posición del espectador En ese sentido, me gustaría preguntarte:
¿consideras que estas estrategias generan una forma de implicación ética del espectador, es decir, que no solo mira, sino que de algún modo se ve interpelado o responsabilizado frente a lo que está viendo? Muchas gracias.
**Malena Verardi**
Hola Bienvenida, muchas gracias por tu comentario. Tal como mencionas, creo que los dispositivos narrativos intervienen directamente en la construcción de un espectador determinado, en tanto la mirada del espectador se constituye en el vínculo entre la narración y sus propias competencias y puntos de vista. En esta interacción creo que la implicación ética es una de las variables que se ponen en juego, ya que en esta película en particular se dirimen cuestiones ligadas a la moral, la ética y los valores. De esta manera, el film construye una idea de lo que es ético y moral precisamente a partir de las estrategias narrativas que utiliza y de cómo las presenta al espectador. Como voy a seguir trabajando sobre esta película me encantaría, si es posible, leer tu trabajo sobre los juegos de azar. Gracias nuevamente por tu comentario.
**Zinat Aboli**
First of all, I’d like to congratulate you on a very interesting presentation. I really appreciated how you wove together historical analysis with cinematic interpretation, especially in positioning Gabriele D’Annunzio as both a cultural figure and a political subject within the film. My question is: how do you navigate the tension between historical accuracy and cinematic interpretation when reading a film like The Bad Poet as both a historical document and a fictional narrative?
**Juan Agustín Mancebo Roca**
First of all, thank you for your question. Film analysis is indeed complex when dealing with such a controversial figure as D’Annunzio. What’s relevant about the film is that, philologically, it’s quite accurate. The screenplay is based on Roberto Festorazzi’s book *D’Annunzio e la piovra fascista* (2005), which was reissued in 2020 when the film was released. It’s obviously fiction, but the characters really existed, the historical facts are accurate, and even a large part of D’Annunzio’s dialogue has been taken from his diaries and writings. Furthermore, the filming location in Gardone Riviera was his home. Other locations were shot in Rome. But I think the historical accuracy is appropriate and encourages a deeper understanding of the era and the man.
**Juan Agustín Mancebo Roca**
First of all, thank you for your question. Film analysis is indeed complex when dealing with such a controversial figure as D’Annunzio. What’s relevant about the film is that, philologically, it’s quite accurate. The screenplay is based on Roberto Festorazzi’s book *D’Annunzio e la piovra fascista* (2005), which was reissued in 2020 when the film was released. It’s obviously fiction, but the characters really existed, the historical facts are accurate, and even a large part of D’Annunzio’s dialogue has been taken from his diaries and writings. Furthermore, the filming location in Gardone Riviera was his home. Other locations were shot in Rome. But I think the historical accuracy is appropriate and encourages a deeper understanding of the era and the man.
**Guillermo González Hernández**
Una propuesta de lo más interesante, enhorabuena. Conocía el documental «Un Retrato de Diego», pero no estoy tan familiarizado con la obra de Rivera como debería. ¿Qué otras fuentes me recomendarías para profundizar más a fondo en su obra?
**Juan Agustín Mancebo Roca**
Bueno, creo que cualquier libro de Raquel Tibol. Por cierto, se acaba de reeditar la biografía de Gladis March que es pura ficción pero ahí esta la gracia.. También es interesante la biografía de Siqueiros «Memorias del Coronelazo». Creo que son buenos puntos de partida, igual un poco densos, pero válidos.
**Guillermo González Hernández**
Suena sugerente, muchas gracias 🙂
**Guillermo González Hernández**
Una fascinante ponencia, la he disfrutado inmensamente, aun si no he seguido las advertencias sobre los spoilers. Me resulta especialmente interesante que un personaje tan adepto a la teatralidad y el cine como D’Annunzio se haya convertido asimismo en un personaje teatralizado. Mi pregunta es, habiendo sido un impulsor de tal envergadura en los comienzos del cine, ¿ha sido su figura también una inspiración para otros personajes clásicos del cine, o solo de otras películas, aparte de las de D. W. Griffith?
**Juan Agustín Mancebo Roca**
Muchas gracias. Hay otras películas menos relevantes como D’Annunzio (1987). Recientemente aparece en ek primer capítulo de M. El hijo del siglo de Joe Wright y también en una película documental, Fiume o Morte! que merecen ser revisadas.
**Guillermo González Hernández**
Muchas gracias por la respuesta, hace tiempo que tengo pendiente M. El Hijo del Siglo
**Álvaro Escobar Ruano**
Gracias por tu ponencia. Quería preguntarte si crees que el auge de la concepción de ciertas obras cinematográficas del cine español como experiencia (podemos nombrar a Sirat de de Oliver Laxe, Samsara de Lois Patiño, además de la abordada Tardes de Soledad) hay un interés en modificar o ampliar el punto de vista del espectador e introducirlo dentro el film, como si de realidad virtual se tratase.
**Helena Valera Meroño**
Gracias por la ponencia, Álvaro. Me ha resultado muy interesante, mucho más que la obra en sí misma. Dejando a un lado el innegable valor estético y formal que tiene Tardes de Soledad, sentí que la puesta en escena exagera la fuerza del toro hasta equipararlo simbólicamente al torero, y mantiene una distancia que evita la empatía hacia el animal (en el caso de que la persona necesite que esa empatía esté implícita visualmente, que las hay). Esto se aprecia claramente al comparar los planos de la muerte del toro con los de la embestida al torero, por ejemplo. Pese a la equidistancia que Serra promete, ¿cree que esta llega a ocurrir? ¿Es acaso posible al filmar un tema tan político como es el toreo?